193 países miembros de la Asamblea General de Naciones Unidas se congregaron para dar inicio al debate general del 77º período de sesiones en Nueva York, el cual dio inicio el 20 de septiembre y concluyó el 26 de septiembre de 2022 cuya finalidad es tratar asuntos de interés global.
Las reuniones diplomáticas son reuniones de Alto Nivel, es decir, los máximos representantes de cada nación podrán hacer uso de la palabra en el pódium de la Asamblea General para exponer su perspectiva o posicionamiento en temas de interés internacional, así como posibles vías en la resolución pacífica de controversias.
En el presente escrito analizaremos la intervención del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, quien asistió hasta el pasado 21 de septiembre a la Asamblea derivado del reciente viaje a Reino Unido tras el funeral de Estado de la Reina Isabel II.
Su discurso ha ocasionado múltiples críticas al evidenciar que el renacimiento del multilateralismo americano está en riesgo por la falta de liderazgo y de entendimiento entre las naciones para preservar la paz. Inició su discurso rechazando tajantemente la invasión de un miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas a su vecino: la Federación Rusa a Ucrania. De igual forma, cuestionó la viabilidad del uso del veto entre los miembros permanentes de dicho organismo para lograr resoluciones o condenas que beneficien el mantenimiento de la paz. ¿Se referirá al abuso de poder perpetrado por el gobierno de Estados Unidos a Libia, Irak, Afganistán, Corea, Vietnam, Nicaragua, El Salvador, Guatemala, Chile, Palestina, Ruanda, Siria, Armenia?
Aunado a lo anterior, condenó que la guerra continué por culpa de las aspiraciones imperialistas de un solo hombre, debido a las tensiones internacionales por las amenazas a Occidente de una posible guerra nuclear, con ello se asevera el poder de coerción de Vladimir Putin en la esfera internacional.
El enojo del presidente de Estados Unidos recae principalmente porque Rusia y China, respectivamente, iniciaron una ofensiva tal y como el gobierno americano lo ha hecho desde 1945. Por ello, busca insaciablemente acuerdos a fin de promover la paz y procurar la transparencia en la toma de decisiones para así- mediante la diplomacia- lograr los resultados en conjunto. Por consiguiente, dijo energéticamente que solo Rusia puede terminar la guerra en Ucrania. Así como él la terminó en Afganistán tras 20 largos años de una guerra absurda.
Sin embargo, expresó su descontento y preocupación ante la situación en Medio Oriente en dos escenarios importantes. Primero, por la falta de acuerdos entre Israel y los palestinos; por ello convoca a la solución de dos estados en la que Palestina sea reconocido como Estado, omitiendo las quebrantes para lograr la paz, como el estatus de Jerusalén. Como segundo punto, fue su malestar en el abuso inmensurable de los fundamentalistas del islam hacia las mujeres por la reciente inestabilidad en Irán por el uso obligatorio del hiyab.
Por último, propuso dialogar en pro de los derechos humanos, de las minorías, de la comunidad LGTB+ e hizo énfasis en la diplomacia climática que está afectando a países tercermundistas por los drásticos cambios climáticos. Acuñó miles de millones de dólares en inversión de energías renovables. Aun cuando, sigue siendo uno de los tres países mas contaminantes del mundo.
Razón por la cual hizo más hincapié en retomar los valores de la Carta de las Naciones Unidas por un bien universal, olvidando manifestar su condena en diversas situaciones de inestabilidad como la que se vive en China por los genocidios a los musulmanes uigures; o bien, las ríspidas relaciones entre Armenia con Azerbaiyán tras el apoyo de Turquía, así como el nuevo despliegue militar que ordenó al enviar a 420 soldados americanos a Somalia para continuar las operaciones antiterroristas, entre otros.



